Para los gobiernos y partidos autoritarios la autonomía de las mujeres, la pluralidad y la diversidad, son un obstáculo para la imposición de un programa político de control social que presentan como “verdad”. Como si sus ideas no se inscribieran en ningún marco ideológico y, en cambio, formaran parte de una inmutable esencia o naturaleza humanas, condenan ideas y saberes nuevos como “ideología”.

La actual embestida contra la llamada “ideología de género” en países como Brasil o en regiones como Andalucía co-rresponde a un renovado intento por imponer una visión unívoca del mundo, con un solo concepto de familia – la he-terosexual, jerárquica-, roles de género tradicionales y la exclusión de la diversidad de modos de vida, orientación sexual o identidad de género. El que la ideología de género no sea sino una construcción ficticia del Vaticano y otras iglesias que así buscan desprestigiar los ha-llazgos de la teoría y de los estudios de género y descalificar las luchas feministas y de la diversidad sexual, no detiene a quienes han encontrado en este espantajo un recurso retórico, y político, para justificar sus afanes autoritarios y reciclar viejos dogmas.

El video en que Damaris Alves, encargada del Ministerio de Mujer, Familia y Derechos Humanos en Brasil, anuncia una nueva era en la que “las niñas visten de rosa y los niños visten de azul”, frase repetida y aplaudida por sus simpatizantes, sería risible si su protagonista no estuviera a cargo de las políticas públicas para la infancia, las mujeres y los pueblos indígenas del país más poblado de América Latina. El burdo recurso al color de la ropa para afianzar los roles tradicionales de género forma parte de la visión social de quien se ha declarado una pastora “terriblemente cristiana” que cree que dios interviene en la política y que “la iglesia, no la política, será la que cambie a la nación”. Desde esta perspectiva ha anunciado que se opondrá a una “ideología” que ha “manipulado a la niñez y a la juventud”, como si educar con bases científicas acerca de la sexualidad y la reproducción fuera “imponer” falsedades o, como ella cree, orientar hacia la homosexualidad. Si bien no llega al extremo de preten-der eliminar las tres causales de aborto que existen en ese país, la ministra también defiende “la vida desde la concepción” y plantea que las mujeres nacen para ser madres, aunque, si trabajan, merecen recibir el mismo salario que los hombres.

Si bien la postura de la mi-nistra Alves es menos extrema que la que prevalece en Nicaragua o El Salvador respecto al aborto, su condición religiosa en un estado laico y su visión excluyente en una sociedad tan diversa y desigual como la brasileña anuncian un fuerte retroceso para niñas y mujeres y para la población LGBTTI en un país con altas tasas de violencia y de crímenes de odio.

La mezcla de autoritarismo político y conservadurismo social, de la que hoy Brasil es sólo un ejemplo, no es novedosa: bajo el franquismo en España o bajo la dictadura militar en Brasil la imposición de valores tradicionales so pretexto de defender a la familia y de fortalecer a la patria dañó a miles de personas y contribuyó a crear sociedades obedientes y también autoritarias.

No sorprende, aunque resulte alucinante, que en Andalucía una formación de ultraderecha, que aboga por la unidad de España, contra las autonomías, y pretende que la ley de memoria histórica impone una “historia oficial” (sesgada contra el franquismo), arremeta contra la ley contra la violencia de género y la que garantiza los derechos LGBTTI: ciega a la realidad de la violencia machista, VOX afirma que la primera discrimina a los hombres y asocia la diversidad sexual con ficciones ideológicas.

Lo que estas agrupaciones y regímenes temen y combaten bajo la capa de la “ideología de género” es el pensamiento libre, la defensa de la igualdad y la reivindicación de los derechos humanos. Por eso, es preciso conocer y desmontar sus dogmas.

Twitter: @luciamelp 

LucíaMelgar

Crítica cultural

Transmutaciones

Es profesora de literatura y género y crítica cultural. Doctora en literatura hispanoamericana por la Universidad de Chicago (1996), con maestría en historia por la misma Universidad (1988) y licenciatura en ciencias sociales (ITAM, 1986).